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Olivos

los-olivosEn la continua revaloración de sus mitos fundacionales juega un papel fundamental el Atrio de los Olivos en el Ex Convento Franciscano, espacio que podría considerarse el corazón de su convivencia colectiva y la socialización de sus mitos.

Además, este complejo arquitectónico es un paradigma de las construcciones religiosas, existe un documento gráfico del siglo XVI en el que se especifica cómo debe ser un atrio de acuerdo con la tradición católica; vienen ubicadas las estaciones del Viacrucis y cómo cada uno de los espacios de ordenamiento del atrio representan los siete sacramentos del catolicismo.

Tzintzuntzan respeta íntegramente todas las características y eso lo hace un espacio excepcional y maravilloso.
A la riqueza histórica, cultural, cosmogónica y social del Atrio de los Olivos es obligado sumar el valor de sus recursos naturales de los olivos que aún se conservan en el atrio. Estos árboles tienen ya un reconocimiento local; las generaciones han identificado, según cuenta la tradición, que estos 56 árboles de origen español; fueron traídos por Vasco de Quiroga.

Actualmente se cuenta con un registro documental de los árboles que existen en el atrio; con una planimetría, un registro fotográfico y un cedulario donde han identificado el tipo de árbol y sus características más importantes.

El conjunto natural del Ex Convento Franciscano es integrado por 56 olivos, 27 fresnos, 22 cedros, una mora, una bugambilia y un eucalipto gigante.

El atrio

Delimitado por una barda de piedra extraída de las yácatas, por lo que aún se conservan algunos grabados prehispánicos en la roca, los llamados “janamus”.

Cruz atrial

La cruz atrial del ex convento de Tzintzuntzan se localiza en el centro del atrio sobre el camino que conduce al templo de San Francisco, esta edificada en piedra y se encuentra conformada por un basamento cuadrangular como base donde se levanta una cruz labrada que ostenta los símbolos pasionarios de Cristo como lo son los clavos, la escalera, la corona de espinas, entre otros; en su base a las laterales de la cruz se hallan pedestales de columnas de cada lado. La cruz está fechada con el año de 1764.

Janamus, arte rupestre

Este trabajo se dedica a losas con motivos grabados empleadas por los tarascos como revestimiento arquitectónico en dos espacios de carácter ceremonial ubicados en Tzintzuntzan, Michoacán. Se trata, en términos actuales, de la zona arqueológica y del ex convento de San Francisco. En el idioma purépecha, dichas losas se llaman janamus; originalmente se usaron en el antiguo centro ceremonial y después de la Conquista se reutilizaron en el templo cristiano. Una vez planteada su importancia durante la época prehispánica, el énfasis se pone en la reutilización de estas obras en el marco de una recuperación del pasado antiguo, vinculado con la memoria histórica y los afanes de la antigua elite purépecha de Tzintzuntzan por conservar sus privilegios políticos y económicos después de la Conquista.

Las Yacatas, zona arqueológica

yacatasLa sección principal del antiguo centro ceremonial de Tzintzuntzan, abierta al público, se ubica en la “gran plataforma”, un colosal basamento artificial erigido en la ladera baja del cerro Yahuarato, que mide 250 × 450 m de frente. Dicha sección se orienta al lago y presenta una rampa amplia que servía de acceso. Sobre la plataforma se ve una vasta explanada con capacidad para alojar a millares de personas y apenas unos cuantos edificios.

Los más importantes y a la vez imponentes, son las cinco yácatas, nombre purépecha dado a las pirámides o montículos de piedra antiguos; se disponen alineadamente sobre un basamento común y las separa un pasillo angosto; la planta de cada una combina el rectángulo y el semicírculo, esta parte se ubica del lado dirigido hacia el lago el norte. El largo de las cinco yácatas supera los 300 m y el ancho de cada una los 40 m. Las conforman varios cuerpos escalonados de cerca de 1 m de alto y se deduce que alcanzaban 12 o 13 m de altura y que arriba había templos construidos con materiales perecederos.

El ascenso a cada pirámide se hacía por una escalinata ubicada en la parte media de la sección rectangular. El resto de los edificios plenamente identificados sobre la gran plataforma se sitúa en la parte sureste. Se trata del Palacio o Edificio B y del Edificio E. El primero es una serie de cuartos en torno a un patio pequeño con columnas y pilares, considerado la residencia de los sacerdotes; el segundo consta de cinco cuartos sin acceso y alineados en escuadra que pudieron funcionar como almacenes. De acuerdo con las evidencias arqueológicas, puede decirse que una característica de la arquitectura tarasca es que las pirámides estaban totalmente revestidas de janamus: lajas de piedra basáltica o volcánica, de forma cuadrangular y principalmente rectangular, y de superficie pulida. Sólo una parte de los janamus muestra diseños grabados o en bajorrelieve.

En la zona arqueológica de Tzintzuntzan he registrado 32 losas decoradas: 21 asociadas con las yácatas, 2 empotradas en los muros del Edificio E y 9 que se exhiben exentas en el museo del sitio. La más grande alcanza 73 × 58.5 cm y la menor 24.5 × 34.2 cm, y su espesor aproximado es de 15 cm.

En la Relación de Michoacán un documento del siglo xvi, la gran plataforma es referida como “patio de los cinco cues grandes”, en alusión directa a los elementos más destacados de este centro ceremonial: la explanada y las yácatas. El mismo texto permite inferir que estas últimas estaban dedicadas a Curicaueri, suprema deidad tarasca vinculada con el Sol y el Fuego. Vale la pena citar un fragmento de la tercera parte, que narra el encuentro “pacífico” entre el conquistador español Cristóbal de Olid y su ejército con los tarascos en “Api”, sitio ubicado a “media legua” de Tzintzuntzan.



Convento Franciscano del siglo XVI

El Convento de Santa Ana de Tzintzuntzan fue el primer convento que fundaron los misioneros franciscanos en Michoacán y forma parte del patrimonio que conforman las misiones conventuales.

El recinto franciscano se ubica al pie del cerro Yahuarato, a unos 300 m del antiguo centro ceremonial tarasco. Ocupa un área aproximada de 4 hectareas y sus edificios se hayan dispuestos en dos atrios, el principal y el hospitalario. En el primero se encuentran la antigua sede del monasterio, una capilla abierta, la iglesia de San Francisco, una portada aislada, el templo de la Virgen de la Soledad, 12 ermitas para la celebración del Vía Crucis, una cruz atrial y por supuesto el espacioso atrio. El segundo recibe su nombre por albergar la capilla del hospital, que es abierta y exenta y se dedicó a Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción; se ven también una cruz atrial, una pila bautismal por inmersión y la fachada lateral del templo de La Soledad. Tales son los monumentos novohispanos en el conjunto, cuya edificación tuvo lugar a lo largo de todo el periodo virreinal. George Foster señala que hasta 1766 el espacio se mantuvo bajo la jurisdicción de los franciscanos y luego pasó al clero secular. En todo el convento pueden apreciarse los janamus decorados. He registrado un total de 98. La mayoría de ellos se empotraron en los muros externos de los monumentos, así como en las paredes de los atrios, vistas desde los mismos patios.

El conjunto conventual presenta en sus inmuebles los estilos arquitectónicos plateresco y barroco, destaca en su arquitectura por la presencia de grabados prehispánicos integrados en la construcción, así como la conservación de murales al fresco del siglo XVII y XVIII. En su historia sobresale por ser escenario de la obra social del príncipe danés Fray Jacobo Daciano en su travesía por Michoacán, así como la obra del humanista español Vasco de Quiroga siendo Primer Obispo de Michoacán.

Capilla abierta de San Camilo

La capilla abierta de San Camilo se ubica en la parte central de la fachada del ex convento junto a al acceso principal. Es de estilo plateresco y está conformada por un amplio arco de medio punto con interior a manera de ábside o nicho presentando bóveda semicircular con nervaduras. Todo el espacio está edificado en cantera rosada. El frente del arco está decorado con una cenefa labrada en cantera con figuras intercaladas de veneras y querubines. La capilla exhibe empotrado a su muro un altar mesa de piedra donde se oficiaba la misa, vestigios de lo que fueron murales, así como algunos grabados prehispánicos. La tradición señala que en esta capilla abierta fue donde ofició Vasco de Quiroga su primera misa como Obispo de Michoacán. Claustro.

El interior del ex convento está conformado por un claustro cuadrangular de dos plantas, donde a su alrededor se encuentran distribuidas las diversas habitaciones del recinto. El claustro presenta 4 arcos de medio punto en cada uno de sus lados, sus corredores lucen techo de viguería de madera, y en las esquinas los techos presentan cubierta de alfarje (arquitectura) de estilo mudéjar realizado en madera. Los muros de los corredores ostentan murales al fresco que datan del siglo XVII y XVIII. Antes de ingresar al claustro existe un pequeño patio interior anexo, ubicado atrás de la capilla abierta de San Camilo, este patio presenta un antiguo aljibe cisterna que proveía de agua al recinto.

Salas interiores

El inmueble presenta en su interior los espacios propios de los conventos de religiosos. Actualmente con la restauración del inmueble han sido recreados con mobiliario y decoración algunos de los espacios del ex convento, entre los que se hallan la cocina, refectorio o comedor, en su planta baja. Así como las celdas en la planta alta. El cubo de la escalera principal que comunica a la planta alta ostenta un mural al fresco donde esta representado el fraile franciscano de origen danés Fray Jacobo Daciano.

En la parte posterior del ex convento se localiza un jardín anexo, desde donde se puede observar la fachada lateral del inmueble que presenta contrafuertes y puertas y ventanas con marcos en piedra; el área esta bardeada por gruesos y altos muros de piedra laja.

Jardines

En la parte posterior del ex convento se localiza un jardín anexo, desde donde se puede observar la fachada lateral del inmueble que presenta contrafuertes y puertas y ventanas con marcos en piedra; el área esta bardeada por gruesos y altos muros de piedra laja.

Por otra parte junto al otro lado lateral del Templo de San Francisco se ubican las ruinas de lo que fue una pequeña capilla en el lugar, construida con muros de adobe, así como algunos anexos.

Templo de San Francisco

En su exterior el Templo de San Francisco luce una fachada sencilla en forma cuadrangular en estilo plateresco, está conformada por dos niveles, en el primero se ubica la puerta de acceso con arco de medio punto, alternado por columnas adosadas, y encontrándose decorada con motivos vegetales y veneras o conchas en el marco del arco. En el segundo nivel de la fachada, en la parte central se encuentra un poco rehundido del paño y es donde se ubica una ventana coral la cual presenta forma geminada o de ajimez, estando también decorada con tallas de veneras o conchas. En la parte superior la ventana es rematada por un pequeño frontis triangular coronado por una amplia venera o concha labrada. El remate final de la fachada del templo es horizontal y esta delineado por una esbelta cornisa.

En su interior el Templo de San Francisco presenta una sola nave de planta rectangular, posee techo con bóvedas de lunetos, así como una cúpula neoclásica de tambor rectangular. Sobre el acceso se encuentra el espacio del coro, al fondo el altar mayor está conformado por un retablo neoclásico. Sobre el muro norte del recinto se ubica el acceso a una capilla adosada al templo, mientras que en el muro sur se ubica un acceso que comunica al claustro del ex convento contiguo. En la parte lateral a la puerta de acceso principal del templo, se ubica un acceso a la sala del bautisterio que se halla en el espacio que conforma el primer cuerpo del cubo de lo que hubiera sido la torre del campanario del templo, que no está construida. El templo resguarda una antigua pintura al oleo que representa a Cristo antes de la crucifixión denominada el “Señor del Rescate”.

Templo de Nuestra Señora de la Concepción

El Templo de la Soledad es de estilo barroco y data del siglo XVII, como su nombre lo indica está dedicado a la advocación de la Virgen de la Soledad. Presenta una sola nave con planta rectangular y ábside al fondo, su techo es de viguería de madera con cubierta de teja de barro, la facha del templo es austera y exhibe una torre campanario a su lado.

En su exterior la fachada del templo está compuesta por una puerta de acceso en forma de arco de medio punto, alternado por pilares adosados de tipo salomónico que simulan envuelto el cordón franciscano. En la parte superior se ubica una pequeña ventana coral en forma de ajimez decorada con molduras y estando también alternada por columnas adosadas; en su parte superior la ventana es rematada por un frontón roto donde se abre espacio para un diminuto nicho que alberga una imagen de la Virgen de la Soledad. Continuando en la parte superior de la fachada se encuentra otra ventana pero de menor tamaño y en forma rectangular, estando finalmente rematada toda la fachada del templo por un frontón barroco semi triangular, presidiendo con una cruz de piedra.

Junto a la fachada se localiza una torre de campanario compuesta por tres cuerpos, el primero conforma el cubo base de la torre donde en su interior se encuentra la escalera al campanario, en su segundo cuerpo se ubican un arco de medio punto en cada uno de sus lados y remate de cornisa; finalmente el tercer cuerpo presenta forma octagonal con un arco de medio punto en cada uno de sus lados, además de que en su parte superior se exhiben molduras y tallas en relieve de estrellas de seis puntas. Estando rematada la torre por una cúpula y cruz de piedra.

El interior del Templo de la Soledad es de planta rectangular, presenta área de coro en la parte superior del acceso principal y al fondo ábside en semicírculo, posee una puerta lateral en uno de sus muros que comunica al patio del antiguo Hospital de Indios. Su interior luce una decoración de estilo neoclásico con influencia tradicional indígena. Todo el interior presenta cubierta decorativa artesonada de madera en formada de bóveda, la cual se encuentra decorada con diversas figuras geométricas. En el altar mayor se ubica un retablo de madera de estilo neoclásico donde se halla una escultura de la Virgen de la Soledad. En las paredes laterales del templo junto al altar mayor se ubican de cada lado un retablo de madera en estilo neoclásico, que contienen pinturas al oleo con temática de la Virgen María.

Antiguo Hospital de Indios

Al costado este u oriente del Templo de la Soledad se ubica el conjunto que conforma el Antiguo Hospital de Indios, el cual se encuentra bardeado teniendo un acceso que comunica al gran atrio ajardinado y otro que comunica con una calle secundaria de la población. Actualmente del inmueble solo quedan vestigios de lo que fue el hospital mandado construir por Vasco de Quiroga. El espacio presenta forma más o menos rectangular, en su centro se ubica un patio con cruz atrial rodeado de jardines donde a su alrededor se ubicaban las habitaciones que son de una planta, con paredes de mampostería de adobe y con techo de viguería de madera y cubierta de teja; entre las estructuras se halla también una pequeña torrecilla campanario de piedra y algunos anexos contemporáneos. A un costado del patio del antiguo hospital pero dentro del área, se encuentra aislada del conjunto una antigua capilla abierta o capilla de indios.

Capilla abierta aislada

Esta capilla presenta la forma de un portal y su fachada mira al patio atrial del antiguo Hospital de Indios. La capilla presenta planta rectangular con un nivel, está conformada en su parte posterior por un muro donde se halla lo que es propiamente la capilla la cual está enmarcada por una amplio arco de cantera de medio punto, en su interior tiene una espacio en forma rectangular donde se halla al fondo restos de un altar retablo de estilo barroco estípite realizado en madera. Sobre todas las paredes de la capilla se encuentran vestigios de murales al fresco donde entre otros se identifican a María niña acompañada de sus padres San Joaquín y Santa Ana, así como Santa Ana con la Virgen María niña ambas coronadas, entre otras.

En la parte frontal de la capilla abierta se encuentra un pórtico de arquería en cantera con tres arcos de medio punto, en su parte superior se encuentran labradas tres veneras o conchas en relieve. Asimismo en la capilla se encuentran tallados en piedra el año de 1619 y las figuras de un sol y una luna símbolos de la Inmaculada Concepción de María. A las laterales de la capilla abierta se encuentra de cada lado un grueso arco de medio punto alternado con muros de piedra volcánica y contrafuertes. En el lado lateral oeste de la capilla se han identificado algunos grabados prehispánicos entre los que destaca la figura de lo que parece ser un flautista. Toda la capilla en su parte superior es techada con viguería de madera y cubierta de teja de barro.

Pila bautismal

En esta capilla se celebraba el sacramento, sumergiendo a los conversos en la pila baustismal. En esta capilla es tradicional la representación de Don Juan Tenorio la Noche de Muertos.

Mercado de Artesanías

Colorido y representativo de la basta artesanía de la region, dicho mercado al aire libre ofrece piezas de tule, paja, barro, chuspata,así como bordados que pintan los paisajes, fiestas y celebraciones tradicionales de la región como lo son: la tradición de “Ofrenda a las ánimas” o “Día de Muertos”

Mercado de Cantera

Uno de los mercados más grandes de la región de cantera, en donde podemos encontrar gran variedad de piezas alusivas a la naturaleza, tradiciones, asi como también piezas decorativas como fuentes y figuras religiosas.

Panteón

El panteón se encuentra ubicado a la entrada del pueblo por la carretera Pátzcuaro – Tzintzuntzan, aquí podrás encontrar las tumbas de los antepasados que año con año el 1 y 2 de noviembre regresan a su lugar de origen.

Museo

El Pueblo de Tzintzuntzan cuenta con un museo en donde encontraras toda la historia de los Purépechas, asi como la cultura, tradiciones de la región y piezas encontradas durante los descubrimientos de las zonas arqueológicas.

Embarcadero

El muelle esta deshabilido, sin embargo no deja de ser una de las visitas obligadas, ya que es el contacto directo con el lago de Pátzcuaro y es ideal para observar los paisajes que enmarcan la rivera del lago, de frente encontrarás los municipios de Chupicuaro y Quiroga, así como el cerro del Zirate uno de los más altos de Michoacán y conocido por sus avistamientos de objetos extraños.

Isla de La Pacanda

La isla de la Pacanda pertenece al municipio de Tzintzuntzan, su nombre proviene del purépecha y significa "empujar algo al agua", tiene una ubicación privilegiada en la parte central del lago de Pátzcuaro, sus habitantes son indígenas que conservan costumbres y tradiciones ancestrales.

Esta isla posee una pequeña laguna interior en donde se pueden observar patos, garzas y carpas. Esta Isla aun cuenta con su tradicional arquitectura de la región y una gran tranquilidad que invita al descanso, la meditación y la apreciación del entorno natural.

Dentro de su oferta turistica se encuentran los recorridos a pie o en bicicleta por el poblado para conocer de cerca las costumbres y tradiciones de la cultura local; así mismo, se puede conocer el lago interior que tiene la isla y dar recorridos por las poblaciones de la rivera del lago de Pátzcuaro y a las demás islas del lago como: Yunuen, Tecuena, los Urandenes y Janitzio.


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