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Semana Santa


El Miércoles Santo

Salen los “espías”, encapuchados en rojo y blanco, portando silbatos y buscando a Cristo para apresarlo.

El Jueves Santo

Se coloca el Santísimo Sacramento en un altar y se escenifica “la Judea”.

Penitentes

Cada año en vísperas de la pasión y muerte de Jesús, el jueves santo aparecen los llamados “penitentes”, personas que con el rostro cubierto con una capucha y con grilletes colocados en sus pies, pagan mandas y favores recibidos. La representación la realizan señores y jóvenes que prometen mandas, de uno o dos años, o de más y algunos de toda la vida; los “penitentes” se visten de varias maneras.
Penitente de grillos: Se viste con un capirote (especie de mascara), desnudo con una manta amarrada con una reatilla a la cintura, la cual llega hasta los pies donde se amarran los grillos (especie de grilletes), que llevan sujetos a los pies y en los momentos de caminar hacen sangrar las espinillas; en la mano trae una disciplina de un cordel con clavos, que le sirve para golpearse en cada estación, donde reza un misterio del rosario.
Penitentes de cruz: al igual que los penitentes de grillos, estos traen la misma indumentaria, con la diferencia de que estos no traen grillos o grilletes, ya que tienen que correr con una cruz de madera que mide de dos a tres metros, las cuales regalan algunas personas que prometen mandas: el recorrido que efectúa cada penitente, es de acuerdo a la manda prometida.

Penitencia corta: tanto los penitentes de grilletes como los de cruz, la realizan alrededor del atrio por la noche.
Penitencia de limosna: durante todo el día, muchos penitentes de grillo hacen su recorrido por todos los rincones del atrio acompañados por pirineos que le ayudan a brincar cualquier obstáculo; llevan en sus manos un plato y un rosario y al mismo tiempo que van rezando piden limosna, misma que ofrecen al Señor del Santo Entierro; este sacrificio lo realizan hasta la hora de las Tres Caídas.
Penitencia larga: los “penitentes” realizan su recorrido desde el Templo de San Francisco y hasta la capilla de la Virgen de Guadalupe, en la comunidad de Ojo de Agua, ida y vuelta. Tanto los penitentes de cruz como los de grilletes, son acompañados de preferencia por dos “pirineos”, quienes le ayudan a hincarse, a detener la cruz que portan, o saltar los obstáculos en caso de llevar grilletes en los pies, pero sobre todo, para evitar que caigan, ya que si el “penitente” cae por cualquier causa en determinada parte del recorrido, tendrá que iniciar nuevamente el trayecto.

Se dice que para poder participar en estas penitencias, se tienen que registrar con los encargados ya determinados por el sacerdote, el cual los confiesa antes de su salida. Otro de los requisitos que debe cumplir el que paga la manda, es que después de hacer su recorrido, tiene que esperarse hasta la mañana para dar gracias en el templo después de la velación, donde se reza y alaba.

De la misma manera, se dice que entre la gente de varias generaciones atrás, se ha venido contando la leyenda de “La Aparición de los Penitentes”, donde se comenta que algunos de ellos son encontrados en el camino y la gente se asusta al grado que no pueden moverse.

Otros comentan que han escuchado fuera del camino, el ruido de una cruz o de los grilletes y cuando la gente se asoma a ver, ya el ruido no es en la calle, sino a sus espaldas, a media habitación. Se dice que estas apariciones son de aquellos “penitentes” que no terminaron de cumplir con su manda y que regresan en esta forma a cumplirla.

Santo Entierro

Los oficios del Viernes Santo en Tzintzuntzan concluyen con la tradicional Procesión del Silencio, que saca al Santo Entierro a las calles del pueblo, acompañado por la Mater Dolorosa y los nueve Cristos en pasta de caña que se conservan desde el siglo XVI y que en esta celebración son la expresión latente de la conciencia religiosa que pervive en los nueve barrios tradicionales encargados de custodiar los vestigios religiosos del tiempo de la colonia.

Fiesta del “Señor del Rescate”

Realizada el martes anterior al del Carnaval. La imagen se venera en el Templo de San Francisco. El día más importante para los indígenas de Tzintzuntzan es el 21 de febrero y desde temprana hora todos salen a su templo parroquial a acompañar la solemne alborada y a las bandas de música que alegran con música apropiada este evento tradicional y a las 5:00 de la mañana se empieza con un repique de campanas que son la anunciación de la fiesta mayor. Después los católicos acompañan la misa de alborada, a las 11:00 de la mañana se llevarán a cabo confirmaciones y después la solemne misa.

Por la tarde este importante día, se realizará la misa vespertina y la quema de dos castillos donados por comuneros, así como la quema de toritos y bombas. Desde hace más de 400 años los indígenas de Tzintzuntzan siempre se han distinguido por ser hospitalarios y atender a todos los visitantes.
Fiesta patronal de San Francisco de Asís realizada el 4 de octubre en honor al santo.

Ofrenda a las ánimas o Día de Muertos

El Día de Muertos es una celebración mexicana de origen prehispánico que honra a los difuntos el 2 de noviembre, comienza desde el 1 de noviembre, y coincide con las celebraciones católicas de Día de los Fieles Difuntos y Todos los Santos.
En ceremonia llevada a cabo en París, Francia el 7 de noviembre de 2003 la Unesco distinguió a la festividad indígena de Día de Muertos como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. La distinción por considerar la Unesco que esta festividad es:
"...una de las representaciones más relevantes del patrimonio vivo de México y del mundo y como una de las expresiones culturales más antiguas y de mayor fuerza entre los grupos indígenas del país."
Además en el documento de declaratoria se destaca: "Ese encuentro anual entre las personas que la celebran y sus antepasados, desempeña una función social que recuerda el lugar del individuo en el seno del grupo y contribuye a la afirmación de la identidad..."

Corpus Christi

En Tzintzuntzan se conmemora el inicio de la siembra y el tradicional Corpus Christi, día en el que los pobladores ofrendan el producto de su trabajo.
Los llamados arrieros, que anteriormente eran los encargados de acarrear en burros o mulas la fruta y comida para la fiesta, son los encargados de organizar la celebración. Una de las tradiciones que se mantienen es la oferta de los cazadores, aunque anteriormente era venado y ahora es carne de conejo principalmente. Así, artesanos, pescadores, carniceros y la gente en general obsequian algún producto en espera de un mejor año.
La comisión de yunteros regala maíz de la cosecha anterior y así procuran la de este año. Cada una de las comisiones tiene su propia banda u orquesta, que los acompaña por toda la Avenida principal durante la procesión hasta llegar al atrio, donde son recibidos por el párroco, quien bendice las ofrendas que llevan para regalar. Así, desde la 13 horas del día, una a una de las comisiones van llegando para disfrutar de la comida preparada por la comisión de los pescadores y carniceros. La celebración incluye diversos juegos como el palo encebado.



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